
No sé si ultimamente me está cambiando el humor...a mejor!, o es que Forges es muy grande, pero últimamente me hacen muchísima gracia sus viñetas.
Observad por favor la cara de la humilde y sacrificada clienta, ante el comentario...argumentado del carnicero/pescadero/frutero de turno. Su cara, muy lejos de pretender quejarse, simplemente quiere decir..."Bueno, pues nada! otra vez apechugamos, jooooo".
Y es que muchas veces aceptamos lo que nos viene, sin pretender alzar un poquito la voz, o simplemente reclamar ante una situación dudosa o claramente injusta. Por ejemplo, cuantos de nosotros reclamamos en un centro comercial o en un bar/restaurante? en realidad muy pocos!. Cuando en realidad, si se hace de una manera educada y conservando la calma, no pasaria nada! y es nuestro derecho. Yo soy de las que...de hecho! le sabe mal no dejar propina en un bar en donde me han tratado mal, servido tarde...etc.
De hecho y en una ocasión, en un restaurante tardaron casi 2 horas en servirnos, y para colmo y porque se dejaron una puerta abierta, pudimos ver la barbaridad de guarrerias que hacían con la comida. Al salir, una amiga pidió la hoja de reclamaciones, el responsable no atendió a razones e inició una discusión.
Deben entender que en muchas ocasiones, no es nada personal, yo no pretendo hacerme amigo de la persona que me proporciona el servicio, y si por su responsabilidad o por causas ajenas a él, cometen un error o varios, deben acatar las quejas y observaciones, si tanto les molesta...quizás deban plantearse un trabajo que no sea de cara al público, que sé por experiencia lo duro que puede ser.
